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This a Spanish translation of Hoppe’s Why Socialism Must Fail (1988). The article was originally published on The Free Market Reader. This publication is a revised version of an original Mises Institute translation.

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Por qué el socialismo debe fracasar

Publicado originalmente en 1988 en el libro The Free Market Reader, editado por Llewellyn Rockwell.

El socialismo y el capitalismo ofrecen soluciones radicalmente diferentes al problema de la escasez: nadie puede tener todo lo que quiere cuando lo quiere, por lo tanto, ¿cómo podemos decidir efectivamente quién será el dueño y quién controlará los recursos que tenemos? La solución elegida tiene profundas implicaciones. Puede significar la diferencia entre la prosperidad y el empobrecimiento, el intercambio voluntario y la coerción política, incluso el totalitarismo y la libertad. [continue reading…]

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Rodrigo Díaz has translated into Spanish Hoppe’s Reflections on the Origin and the Stability of the State (2008). This paper was first presented at the 3rd annual meeting of the Property and Freedom Society, held in Bodrum, Turkey.

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Reflexiones sobre el origen y la estabilidad del Estado

Este documento fue presentado por primera vez en la tercera reunión anual de la Property and Freedom Society, que se celebró en Bodrum, Turquía, del 22 al 26 de mayo de 2008.

Permítanme empezar con la definición de Estado. ¿Qué debe ser capaz de hacer un agente para poder ser calificado como Estado? Este agente debe ser capaz de insistir en que todos los conflictos entre los habitantes de un determinado territorio sean traídos ante él para la toma de decisiones en última instancia o para ser objeto de su revisión final. En particular, este agente debe ser capaz de insistir en que todos los conflictos que le afecten a él mismo sean juzgados por él o su agente.

E implícita en la facultad de excluir a todos los demás de actuar como juez en última instancia, como segunda característica definitoria de Estado, está el poder de cobrar impuestos del agente y de determinar unilateralmente el precio que deben pagar por sus servicios quienes buscan justicia.

Sobre la base de esta definición de Estado, es fácil entender por qué podría existir un deseo de controlar el Estado. Porque quien tiene el monopolio del arbitraje final, dentro de un territorio determinado, puede hacer leyes. Y aquel que puede legislar también puede cobrar impuestos.

Sin duda, esta es una posición envidiable. [continue reading…]

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Oscar Grau has translated into Spanish Hoppe’s A Four-Step Healthcare Solution (2009).

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Una solución para la atención médica en 4 pasos

Es cierto que el sistema de salud de EEUU es un desastre, pero esto no demuestra el fracaso del mercado sino del gobierno. Para resolver el problema, no se requieren diferentes regulaciones y burocracias gubernamentales ni más de ellas, como los políticos que sirven para sí mismos quieren que creamos, sino la eliminación de todos los controles gubernamentales existentes.

Es hora de tomarse en serio la reforma del sistema de salud. Los créditos fiscales, los vales y la privatización contribuirán en gran medida a descentralizar el sistema y eliminar cargas innecesarias de las empresas. Pero también se deben tomar cuatro pasos adicionales: [continue reading…]

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A Spanish translation of an extract from The Idea of a Private Law Society (2006).

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Los errores del liberalismo clásico

Este es un fragmento del artículo «La idea de una sociedad de ley privada».

Está muy difundida la visión liberal clásica respecto a la necesidad de la institución del Estado como proveedor de la ley y el orden, sin embargo, argumentos bastante elementales, económicos y morales, muestran cómo esta visión está enteramente sesgada.

Entre economistas y filósofos políticos, una de las tesis más extensamente aceptadas es la de que todo «monopolio» es «malo» desde el punto de vista de los consumidores. Aquí, el monopolio es entendido como un privilegio exclusivo otorgado a un solo productor de bienes o servicios, o como la ausencia de «libre entrada» en una línea particular de producción. Por ejemplo, solo una agencia, A, puede producir un bien dado o servicio, X. Tal monopolio es «malo» para los consumidores porque, protegido contra la entrada de nuevos participantes potenciales en un área dada de producción, el precio del producto será más alto y de calidad más baja que en condiciones competitivas. Por consiguiente, es de esperarse que la ley y el orden proporcionados por el Estado sean excesivamente costosos y de calidad particularmente baja. [continue reading…]

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This a Spanish translation of The Logical Beauty of Libertarianism (2013). An interview with Hoppe by Dicta & Contradicta, a brazilian philosophy magazine. This publication is a revised version of an original Mises Institute translation.

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La belleza lógica del libertarismo

El 15 de julio de 2013, la revista brasileña de filosofía Dicta & Contradicta entrevista a Hans-Hermann Hoppe.

Entrevistador (E): ¿El cambio de una sociedad estatista a una libertaria ayudará o dificultará la producción de alta cultura?

Hoppe (H): Una sociedad libertaria sería significativamente más próspera y rica y esto sin duda ayudaría tanto a la alta como a la baja cultura. Pero una sociedad libre, una sociedad sin impuestos ni subvenciones fiscales y sin los llamados «derechos de propiedad intelectual», produciría una cultura muy diferente, con una serie muy diferente de productos, productores, estrellas y fracasos. [continue reading…]

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For a New Liberty at 50

From Mises Wire, Jan. 18, 2023. Also published as Editorial: The Making of an Anarchist: Rothbard’s “For a New Liberty” at Fifty (1973-2023), StoriaLibera, anno 9, n. 17 (2023) 7–8 [pdf].

Hans-Hermann Hoppe on For a New Liberty at 50

  • Hoppe
01/18/2023

I was born shortly after the end of World War II, in 1949, in the British occupied zone of West Germany. My parents were both refugees, endangered at or forcibly expelled from their original homes in Soviet-occupied East Germany. As countless others of my generation, then, I was raised by a generation of parents and teachers who had just experienced some horrific military defeat and were then subjected to harsh and often brutal treatment by hostile foreign occupiers. Humiliated, abused and intimidated, then, the generation of my parents kept largely quiet and obediently went with the “flow” as increasingly dictated in the West by the US. Hence, the “education” of my generation was to a large extent the result of Anglo-American propaganda and indoctrination. Every fad or fashion over there, in the lands of the victors, cultural or intellectual, was immediately imported and eagerly adopted by my generation.

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Oscar Grau has translated into Spanish Hoppe’s 2019 interview with Mikhail Svetov.

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Entendiendo correctamente el libertarismo (la entrevista)

Esta es una entrevista de 2019 de Mikhail Svetov a Hans-Hermann Hoppe en Rusia. La transcripción ha sido ligeramente editada y adaptada por motivos de redacción y lectura.

Mikhail Svetov (MS): Gracias Hans por venir a mi programa.

Hans-Hermann Hoppe (HHH): Tal vez primero deba decir algunas palabras sobre mí y cómo me convertí en libertario. De joven era izquierdista, crecí y a finales de los 60, cuando empezaba mis estudios en 1968, corrían esos tiempos candentes de la rebelión estudiantil en Europa. Mi profesor principal en filosofía en esos tiempos, que fue mi primer campo, era Jürgen Habermas, quien es a nivel mundial probablemente el filósofo de izquierda más prominente. [continue reading…]

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This a Spanish translation of Hoppe’s speech Why Mises (and not Hayek)? (2011). This publication is a revised version of an original Mises Institute translation.

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¿Por qué Mises (y no Hayek)?

Déjenme empezar con una cita de un artículo que mi viejo amigo Ralph Raico escribió hace unos 15 años:

Ludwig von Mises y F. A. Hayek son ampliamente considerados los más eminentes pensadores liberales clásicos de este siglo. También son los dos economistas austriacos más conocidos. Fueron grandes intelectuales y grandes hombres. Tuve la suerte de tener a ambos como maestros. (…) Aun así, está claro que el mundo los trata de forma muy diferente. A Mises se le negó el Premio Nobel de economía, que ganó Hayek el año siguiente a la muerte de Mises. De Hayek se hacen ocasionalmente antologías y se estudia en cursos universitarios, cuando es imposible evitar un portavoz de la libre empresa; Mises es prácticamente un desconocido para la academia estadounidense. Incluso entre organizaciones que defienden el libre mercado en general, es Hayek el honrado e invocado, mientras que Mises es ignorado o enviado al fondo.

Quiero especular —y presentar una teoría— de por qué esto es así y explicar por qué —y entiendo que la mayoría de nosotros— tenemos una opinión distinta. Porque yo (y supuestamente tú) somos misesianos y no hayekianos.

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Rothbard y el aborto | Rothbard and Abortion

This is an excerpt from Hans-Hermann Hoppe’s foreword to Murray Rothbard’s The Ethics of Liberty.

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Rothbard y el aborto

Este es un extracto del prólogo de Hans-Hermann Hoppe al libro The Ethics of Liberty de Murray Rothbard.

El capítulo de La ética de la libertad más difícil de aceptar por los conservadores, sobre «Niños y derechos», parece tener una perspectiva diferente. En este capítulo, Rothbard argumentaba a favor del «derecho absoluto [de una madre] a su propio cuerpo y, por tanto, a realizar un aborto». Rechazaba el argumento del «derecho a la vida» no basándose en que el feto no fuera vida (de hecho, desde el momento de la concepción, estaba de acuerdo con la postura católica de que era una vida humana), sino sobre la base fundamental de que no es adecuado ni posible que exista un universal «derecho a la vida», sino exclusivamente un universal «derecho a vivir una vida independiente y separada» (y que un feto, aunque sin duda vida humana, indudablemente hasta el momento de nacer no es independiente, sino, biológicamente hablando, una vida «parásita» y, por tanto, no tiene ningún derecho frente a la madre). Además, tras el nacimiento del niño, una madre (y con su consentimiento los padres juntos),

tendrían la tutela de sus hijos, una propiedad limitada solo por la ilegalidad de agredir a sus personas y por su derecho absoluto a huir o dejar su hogar en cualquier momento. Los padres podrían vender sus derechos de tutela a cualquiera que quisiera comprarlos a cualquier precio mutuamente acordado. (p. 104)

Mientras los hijos no hayan abandonado el hogar, un padre:

no tiene derecho a agredir a su hijo, pero tampoco el padre debería tener una obligación legal de alimentar, vestir o educar a su hijo, ya que dichas obligaciones conllevarían actos positivos obligados al padre y privaría al padre de sus derechos. Por tanto, el padre no puede matar o mutilar a su hijo (…) pero debería tener el derecho legal a no alimentar a su hijo, a dejarle morir. (p. 100)

Para evitar cualquier confusión, en la siguiente frase, Rothbard recordaba a su lector el ámbito estrictamente delineado de su tratado sobre filosofía política y apuntaba que «el si un padre tiene o no una obligación moral en lugar de aplicable legalmente de mantener vivo a su hijo es una cuestión completamente distinta». Sin embargo, a pesar de esta cualificación explícita y la tendencia general de La ética de la libertad, estas declaraciones se utilizaron en círculos conservadores en el intento de impedir una infiltración y radicalización libertaria en el conservadurismo estadounidense contemporáneo. Por supuesto, la teoría política conservadora era una contradicción en sus términos. El conservadurismo significaba esencialmente no tener, e incluso rechazar, cualquier teoría abstracta y argumento lógico riguroso. No es sorprendente que a Rothbard no le impresionara especialmente las críticas conservadoras como la de Russell Kirk, cuya obra «teórica» consideraba desprovista de rigor analítico y argumentativo.

Por consiguiente, Rothbard no veía ninguna razón para abandonar sus conclusiones originales. Hasta el final de su vida no cambió de opinión sobre el problema del aborto y el abandono de hijos e insistió en el derecho legal (lícito) absoluto de la madre al aborto y a dejar que sus hijos mueran. De hecho, si las mujeres no tuvieran esos derechos y hubieran cometido, por el contrario, un delito punible, parecería que su delito leería ser equivalente al asesinato. ¿Debería entonces el aborto tener la amenaza de la pena capital y las madres condenadas por aborto ser ejecutadas? ¿Pero quién, salvo la madre, puede reclamar su derecho a su feto e hijo y ser por ende considerado como la víctima de sus acciones? ¿Quién podría realizar una acusación injusta de muerte contra ella? Indudablemente, no el Estado. Para un conservador en particular, cualquier interferencia estatal en la autonomía de las familias debería ser anatema. ¿Pero quién si no, si es que hay alguien?

Aunque Rothbard inmutablemente mantuvo sus conclusiones respecto de los derechos de hijos y padres, sus posteriores escritos con un énfasis incrementado en asuntos morales-culturales y el aspecto excluyente de los derechos de propiedad privada colocaron estas conclusiones en un contexto social —y característicamente conservador— más amplio. Así, aunque a favor de un derecho de la mujer a abortar, Rothbard, no obstante, se opuso estrictamente a la sentencia del Tribunal Supremo de EEUU en Roe vs. Wade, que reconocía ese derecho. No era porque creyera incorrecta la conclusión del tribunal respecto de la legalidad del aborto, sino por el asunto más fundamental de que el Tribunal Supremo de EEUU no tenía jurisdicción en la materia y de que, al asumirla, había engendrado una centralización sistemática del poder del Estado.

El derecho a abortar no implica que uno pueda abortar en cualquier lugar. De hecho, no hay nada que impida a propietarios privados y asociaciones discriminar y castigar a los abortistas por cualquier medio que no sea un castigo físico. Toda familia y propietario es libre de prohibir abortar en su propio territorio y puede entrar en un acuerdo restrictivo con otros propietarios para el mismo fin. Además, todo propietario y toda asociación es libre de despedir o no contratar o rechazar realizar ninguna transacción con un abortista. Puede darse en realidad el caso de que no pueda encontrarse ningún lugar civilizado y uno deba retirarse al infame «callejón oscuro» para abortar. No solo no habría nada incorrecto en esa situación, sería positivamente moral al aumentar el coste de una conducta sexual irresponsable y ayudar a reducir el número de abortos. Por el contrario, la sentencia del Tribunal Supremo no solo era ilícita al expandir su jurisdicción, es decir, la del Estado central, a costa de los gobiernos estatales y locales, sino, en definitiva, de la jurisdicción de todos los propietarios privados respecto de sus propiedades, era asimismo positivamente inmoral al facilitar la disponibilidad y accesibilidad del aborto.

Rothbard destacaba a este respecto que los libertarios deben oponerse, como los conservadores tradicionales (al contrario de los socialdemócratas, neoconservadores y libertarios de izquierdas), sobre bases de principios a todas y cada una de las centralizaciones del poder del Estado, incluso y especialmente si esa centralización implica un juicio correcto (como que el aborto debería ser legal o que deberían abolirse impuestos). Por ejemplo, sería antilibertario apelar a la ONU para que ordenara la eliminación de un monopolio del taxi en Houston o que el gobierno de EEUU ordenara a Utah abolir su requisito de certificación estatal para profesores, porque al hacerlo uno habría concedido ilegítimamente esta jurisdicción de las agencias del Estado sobre propiedad que sencillamente no es suya (sino de otros): no solo Houston o Utah, sino cualquier ciudad en el mundo y cualquier estado en Estados Unidos. Y aunque cualquier Estado, pequeño o grande, viola los derechos de los propietarios privados y debe temerse y combatirse, los grandes Estados centralizados violan más derechos de personas y deben temerse aún más. No aparecen ab ovo, sino que son la consecuencia de un proceso de competencia eliminadora entre pequeños Estados locales independientes originalmente numerosos, Los Estados centralizados, y al final un solo Estado mundial, representan la expansión y concentración con éxito del poder del Estado, es decir, del mal y deben, por tanto, considerarse como especialmente peligrosos.

En consecuencia, un libertario, como segunda mejor opción, debe siempre discriminar a favor del gobierno local y en contra del central y debe siempre de tratar de corregir injusticias al nivel y en la localización en que se produzcan en lugar de dar poder a algún nivel superior (más centralizado) de gobierno para rectificar una injusticia local.


Traducción original revisada y corregida por Oscar Eduardo Grau Rotela. El material original se encuentra aquí.

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This is an excerpt in Spanish from Hoppe’s The Libertarian Quest for a Grand Historical Narrative (2020). The full paper is an adaptation from a lecture delivered to the Property and Freedom Society in 2018.

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Los diez mandamientos y el orden social libertario

Este es un extracto del ensayo de Hans-Hermann Hoppe titulado «La búsqueda libertaria de una gran narrativa histórica».

Una vez explicado esto, ahora puedo ocuparme de la parte falsa de la teoría whig de la historia, que se refiere a la historia social. Mientras que es comparativamente sencillo diagnosticar el progreso tecnológico, y con este también el progreso científico (el progreso se produce cada vez que aprendemos cómo conseguir con éxito algún resultado adicional, mejor o más rápido en nuestro trato intencionado con el mundo no humano de los objetos materiales, las plantas y los animales), es mucho más difícil definir y diagnosticar el progreso social, es decir, el progreso en el trato interpersonal o las interacciones entre las personas. [continue reading…]

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This is a Spanish translation of an interview of Hans-Hermann Hoppe with Jeff Deist. It was originally published in the March-April issue of The Austrian in 2020.

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Hoppe: la entrevista en profundidad

Esta entrevista de Jeff Deist a Hans-Hermann Hoppe apareció en la publicación de marzo-abril de The Austrian en 2020.

Jeff Deist (JD): En su reciente charla en Viena mencionó que creció feliz pero pobre, el hijo de padres de Alemania Oriental que fueron llevados al oeste en la Guerra Fría por los soviéticos. ¿Puedes explicar el impacto duradero que su experiencia tuvo en ti, en términos de cómo ves el poder del Estado y sus males concomitantes? ¿Estás de alguna manera aún influenciado por tus raíces «orientales»?

Hans-Hermann Hoppe (HHH): El hecho de que mis padres fueran refugiados, terminando en el oeste por el accidente de la Segunda Guerra Mundial, alejados y separados de sus hogares originales en la Alemania Oriental ocupada por los soviéticos, jugó un gran papel en nuestra vida familiar. En particular, la expropiación de la familia de mi madre y su expulsión de la casa y el hogar por los soviéticos en 1946, como los llamados Junkers Orientales del Elba, fue un tema constantemente recurrente en el país y adquirió aún más importancia tras el colapso, en 1989, de Alemania Oriental y la siguiente «reunificación» alemana. Mi madre, como muchas otras víctimas de las expropiaciones comunistas, buscaba y esperaba la restitución de sus bienes, en cuyo caso yo habría estado predestinado de por vida. Sin embargo, como ya sabía y predije correctamente para entonces, esto no iba a suceder. No iba a haber justicia. Pero mis padres estaban conmocionados e indignados.

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Oscar Grau has translated into Spanish Hoppe’s third lesson in The Western State as a Paradigm: Learning from History (1997) . The essay was originally published in Politics and Regimes, Vol. 30, Religion and Public Life, ed. Paul Gottfried (Piscataway, N.J.: Transaction Publishers, 1997).

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Contra el relativismo y el positivismo

Esta es la tercera lección de Hoppe en su ensayo «The Western State as a Paradigm: Learning from History» publicado originalmente en Politics & Regimes: Religion & Public Life, vol. 30, en 1997.

No hay leyes inmutables de la historia. Los acontecimientos del pasado no fueron inevitables, ni nuestro futuro está escrito en piedra. Más bien, tanto la historia como el curso futuro de los acontecimientos han sido y serán determinados por ideas, tanto verdaderas como falsas. La formación de Estados, la tendencia hacia la centralización política, la transición del gobierno monárquico al democrático, así como la resistencia a la explotación gubernamental, el derrocamiento pacífico o violento de gobiernos, los movimientos secesionistas y la existencia continua de un sistema de relaciones anárquicas dentro de la esfera internacional de la política y el comercio (la ausencia de un gobierno mundial) fueron y son el resultado de ideas cambiantes y conflictivas y de la distribución relativa y la fuerza de estas ideas en la mente de los individuos.

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A Short History of Man: Progress and Decline (Mises 2015) has been translated into Bulgarian. The text is below. There is also a pdf file, and an audio narration (mp3).

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Oscar Grau has translated into Spanish Hoppe’s critique of Hayek’s social evolution theory included in his essay F. A. Hayek on Government and Social Evolution: A Critique (1993).

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Una crítica al pensamiento de Hayek sobre la evolución social

Este es un extracto del artículo «F. A. Hayek on Government and Social Evolution: A Critique» de Hans-Hermann Hoppe, publicado en The Review of Austrian Economics en 1993.

La evolución social

El carácter místico-colectivista de la teoría de la evolución social espontánea de Hayek sale a la luz en pasajes como estos:

  1. «En el proceso de transmisión cultural, en el que los modos de conducta se transmiten de generación en generación, tiene lugar un proceso de selección, en el que prevalecen aquellos modos de conducta que conducen a la formación de un orden más eficiente para todo el grupo, porque tales grupos prevalecerán sobre otros».[1]
  2. «En la medida en que tales reglas hayan prevalecido porque el grupo que las adoptó tuvo más éxito, nadie necesita haber sabido nunca por qué ese grupo tuvo éxito y por qué, en consecuencia, sus reglas fueron adoptadas generalmente».[2]
  3. «La cultura (…) es una tradición de reglas de conducta aprendidas que nunca han sido ‘inventadas’ y cuya función los individuos que actúan no entienden usualmente (…), el resultado de un proceso de descarte y tamizado, dirigido por las ventajas diferenciales obtenidas por los grupos a partir de prácticas adoptadas por algunas razones desconocidas y quizá puramente accidentales».[3] «El hombre no adoptó nuevas reglas de conducta porque fuera inteligente. Se volvió inteligente al someterse a nuevas reglas de conducta».[4] «Nunca hemos diseñado nuestro sistema económico. No éramos lo suficientemente inteligentes para eso. Hemos caído en él y nos ha llevado a alturas imprevistas y ha dado lugar a ambiciones que todavía pueden llevarnos a destruirlo».[5]
  4. La civilización «resultó no del diseño o la intención humana, sino espontáneamente: surgió de la conformidad involuntaria con ciertas prácticas tradicionales y en gran medida morales, muchas de las cuales tienden a desagradar a los hombres, cuyo significado generalmente no logran comprender, cuya validez no pueden probar y que, sin embargo, se han extendido con bastante rapidez por medio de una selección evolutiva —el aumento comparativo de la población y la riqueza— de aquellos grupos que las siguieron».[6] «Las tradiciones morales superan las capacidades de la razón».[7] «La mente no es una guía sino un producto de la evolución cultural, y se basa más en la imitación que en la perspicacia o la razón».[8]

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Rodrigo Betancur has translated into Spanish Hoppe’s Property, Causality, and Liability (2004). The article was originally published on the Quarterly Journal of Austrian Economics.

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Propiedad, causalidad y responsabilidad

Publicado originalmente en el Quarterly Journal of Austrian Economics 7, número 4, en el invierno de 2004. Esta es la versión incluida en el libro The Great Fiction (2021) de Hans-Hermann Hoppe.

I

Dondequiera que haya escasez de recursos en relación con la demanda humana, surge la posibilidad de conflicto. La solución a tales conflictos es la asignación de derechos sobre la propiedad privada, derechos de control exclusivo. Todos los recursos escasos deben ser de propiedad privada para evitar conflictos, que de otra manera serían ineludibles. Sin embargo, aunque la asignación de derechos de propiedad privada hace posible una interacción libre de conflictos, tampoco la asegura. Existe la posibilidad de violaciones a los derechos de propiedad, y si hay violaciones, entonces debe haber derecho a la autodefensa y al castigo, así como también responsabilidades por parte del malhechor.[1]

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Professor Hoppe delivered a pair of talks at the recently-concluded Sixteenth Annual (2022) Meeting of the Property and Freedom Society:

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Mariano Bas Uribe has translated into Spanish an interview with Hans-Hermann Hoppe titled Obsessed by Megalomania. The publication appeared in the German weekly Junge Freiheit on November of 2012.

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Obsesionados por la megalomanía

La siguiente entrevista con Hans-Hermann Hoppe apareció originalmente en el semanario alemán Junge Freiheit el 2 de noviembre de 2012 y fue realizada por Moritz Schwarz.

¿Los impuestos no son sino dinero para protección? ¿Es el Estado una especie de mafia? ¿La democracia un fraude? El filósofo Hans-Hermann Hoppe no solo es considerado uno de los intelectuales pioneros más importantes del movimiento libertario, sino asimismo tal vez sea el crítico más agudo del sistema político occidental. [continue reading…]

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Dante Bayona has translated into Spanish an extract from a Hoppe’s speech delivered at the Mises Institute’s 25th Anniversary Celebration in New York City.

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La contradicción de Hobbes: el estado de naturaleza

Un extracto de un discurso de Hoppe pronunciado en la celebración del aniversario 25 del Instituto Mises.

El argumento más sofisticado en favor del Estado debe ser examinado brevemente. Desde Hobbes, este argumento ha sido repetido sin cesar.

Es como sigue: [continue reading…]

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Rodrigo Díaz has translated into Spanish Hoppe’s Natural Order, the State, and the Immigration Problem (2002). The article was originally published on the Journal of Libertarian Studies.

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El orden natural, el Estado y el problema de la inmigración

Publicado originalmente en Journal of Libertarian Studies, volumen 16, número 1 (Invierno de 2002), pp. 75-97.

I

La cooperación humana es el resultado de tres factores: las diferencias entre los hombres y/o la distribución geográfica de los factores de producción proporcionados por la naturaleza; la mayor productividad alcanzada bajo una división del trabajo basada en el reconocimiento mutuo de la propiedad privada (el control exclusivo de cada persona sobre su propio cuerpo y sus apropiaciones y posesiones físicas) en comparación al aislamiento autosuficiente o a la agresión, el saqueo y la dominación; y la capacidad humana de reconocer este último hecho. Si no fuera por la mayor productividad a consecuencia de la división del trabajo y la capacidad humana de reconocer este hecho, nos explica Ludwig von Mises,

los hombres perdurarían como enemigos mortales unos de otros, rivales irreconciliables en su esfuerzo por asegurarse una porción de las fuentes escasas de medios de sustento proporcionados por la naturaleza. Toda persona, forzosamente, vería a los demás como a sus enemigos; su anhelo por la satisfacción de sus propios apetitos lo llevaría a un conflicto implacable con sus vecinos. Bajo tales circunstancias no sería posible desarrollar sentimientos de piedad o compasión.[1]

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